Dos meses largos después de la entrada masiva de la noche del 30 al 31 de julio, la frontera de Ceuta está más vigilada, pero no más protegida. Hay más agentes y un proyecto para alargar el espigón del Tarajal, pero la obra aún no ha empezado. La ciudad tutela a más de 2.800 menores, una cifra que sigue creciendo, y la pregunta central —si Marruecos dirigió la entrada— sigue sin respuesta oficial.
La frontera ha recuperado la calma. Lo que no ha recuperado es la confianza en que lo de julio no pueda repetirse.
De dónde partimos
Según los datos oficiales recopilados por Maldita.es, Interior llegó a contabilizar 72.000 entradas a 4 de agosto, la mayoría por el espigón del Tarajal y a nado. Marruecos habló de unas 40.000 personas. La mayoría regresó en los días siguientes, unas 70.000 según Interior. Murieron entre 75 y 88 personas, según la fuente.
Todo lo publicado aquí sobre la crisis está ordenado en la guía sobre la crisis de Ceuta. Este artículo es su actualización a principios de octubre.

Qué ha cambiado
Más agentes en la frontera
Ante las convocatorias en redes para una nueva entrada masiva el 23 de septiembre, coincidiendo con la jornada electoral en Marruecos, el Gobierno desplegó 285 agentes en la vigilancia nocturna, 75 antidisturbios y 210 guardias civiles adicionales, según Euronews.
Ese día la frontera estuvo en calma: solo hubo aproximaciones de pequeños grupos a los montes cercanos a Benzú, según Infobae. Fue el segundo llamamiento que fracasa, tras el del 15 de agosto.
Un proyecto para el espigón del Tarajal
Interior prevé invertir 9 millones de euros en dos fases: primero, prolongar el espigón 15 metros con malla antitrepa; después, adentrarlo 100 metros en el mar con un dique vertical. Se suman 2 millones para una barrera flotante que impida el paso por debajo. La obra aún necesita la autorización administrativa de la Ciudad Autónoma.
Es decir: el punto por el que entró la mayoría de personas en julio sigue protegido por una barrera provisional instalada en agosto, que ya ha necesitado reparaciones por boyas dañadas.
Retornos
Desde agosto han salido de Ceuta 11.026 personas: 10.513 regresaron a Marruecos y 513 fueron expulsadas, según los datos que dio el ministro Ángel Víctor Torres el 8 de octubre, recogidos por Infobae. Torres aseguró que ninguno de esos retornos corresponde a menores y admitió que todavía quedan personas sin localizar en montes, viviendas y barriadas.
Esa afirmación está en disputa. La Fundación Raíces ha recurrido ante los tribunales la que considera la expulsión ilegal de un menor marroquí de 16 años, tutelado por Ceuta desde hace dos años y con permiso de residencia, según Infobae. Son alegaciones de la fundación y del menor, pendientes de comprobar.
Qué no ha cambiado
Los menores
Es el problema que más pesa sobre la ciudad, y va a peor. A 8 de octubre, el sistema de protección de Ceuta tutelaba a 2.827 menores, frente a los 2.493 de finales de septiembre. Se han trasladado 259: 86 reagrupados con familiares en la Península y 173 reubicados en otras comunidades. Al ritmo actual, vaciar el sistema llevaría años.
El Gobierno ha pasado de dos instalaciones con unas 2.000 plazas en agosto a diez recursos con más de 7.000. En Menores en Ceuta: qué cuentan las cifras y qué falta expliqué por qué estas cifras necesitan contexto.
La pregunta sobre Marruecos
A principios de septiembre trascendió un documento policial que, según lo publicado, atribuía a agentes marroquíes la dirección de la entrada. El director de la Policía, Francisco Pardo, negó que exista «informe policial alguno» que atribuya a las fuerzas de seguridad marroquíes la planificación o ejecución de lo sucedido, y definió la alerta del 29 de julio como «una alerta de riesgo frecuente», según Público.
Pedro Sánchez sostuvo en el Congreso el 3 de septiembre que «no hay evidencias sólidas de que lo planificara ni lo ejecutara», según Infobae. La jueza que investiga la entrada esperaba entonces un último informe de la Guardia Civil. No consta que se haya publicado una conclusión judicial. La disputa sobre quién controla ese informe la analicé en Marlaska y Perelló: quién controla el informe de Ceuta.

Mi análisis
La respuesta del Estado en estos dos meses ha sido sobre todo policial y de contención: más agentes, una barrera provisional y retornos. Ha funcionado en lo inmediato: los dos llamamientos posteriores han fracasado.
Pero lo estructural no ha cambiado. El punto débil de la frontera sigue a la espera de una obra; la ciudad sigue cargando con un número de menores que crece más rápido de lo que se traslada; y el Gobierno mantiene una versión sobre Marruecos que no ha despejado con datos públicos. Mientras no se sepa qué ocurrió la noche del 30 de julio, no se puede saber si las medidas adoptadas responden a la causa real.
Reforzar la frontera sin explicar qué la rompió es tratar el síntoma sin diagnosticar la enfermedad.
Qué vigilar
- La autorización y el inicio de la obra del espigón del Tarajal.
- El ritmo de traslados de menores frente al aumento de los tutelados.
- El informe de la Guardia Civil y la decisión de la jueza sobre la entrada masiva.
- Cómo entra Ceuta en la campaña de las elecciones del 29 de noviembre, que suele traer más ruido que datos.
Fuentes y documentos
- Maldita.es (cifras de la entrada masiva).
- Euronews (refuerzo y proyecto del espigón).
- Infobae (23 de septiembre).
- Infobae (retornos y menores a 8 de octubre).
- Infobae (denuncia de la Fundación Raíces).
- Público (director de la Policía).
- Infobae (Sánchez en el Congreso).
Este análisis forma parte de la guía sobre la crisis de Ceuta, que reúne todos los artículos sobre el caso ordenados por temas.
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