Juan Sebastián Elcano murió en 1526 durante la expedición de García Jofre de Loaísa hacia las Molucas. Cinco siglos después, las circunstancias exactas de su muerte siguen abiertas a interpretación: durante mucho tiempo se habló de escorbuto, mientras que otros estudios han planteado que una intoxicación por ciguatera pudo contribuir al deterioro de varios mandos de la expedición.
Elcano había dictado testamento el 26 de julio de 1526 a bordo de la Santa María de la Victoria. El documento permite acercarse al hombre que había completado pocos años antes la primera circunnavegación y que ahora se encontraba enfermo en mitad del Pacífico.
Sabemos que Elcano enfermó y murió durante la travesía; determinar la causa exacta exige distinguir documentación histórica de hipótesis médica.

La picuda y la hipótesis de la ciguatera
Uno de los elementos más interesantes procede del relato de Andrés de Urdaneta. Durante la expedición se pescó un pez descrito como una «picuda», identificado habitualmente con una barracuda. Varios de quienes lo comieron sufrieron fuertes problemas gastrointestinales.
Ese episodio ha llevado a algunos investigadores a proponer la ciguatera como posible explicación de las enfermedades posteriores. La ciguatera es una intoxicación producida por toxinas que pueden acumularse en determinados peces tropicales; sus síntomas pueden incluir trastornos gastrointestinales, neurológicos y cardiovasculares.
La hipótesis resulta plausible y ha sido recogida incluso en publicaciones vinculadas a la historia naval española, pero no debería presentarse como una autopsia retrospectiva concluyente. Otras fuentes siguen señalando el escorbuto y las durísimas condiciones de la travesía como factores relevantes.
La ciguatera es una hipótesis histórica razonable, no una causa demostrada con certeza clínica.
Loaísa y Elcano mueren durante la travesía
García Jofre de Loaísa murió a finales de julio de 1526 y Elcano asumió brevemente el mando de la expedición. Las fuentes no son completamente uniformes sobre la fecha exacta de la muerte de Elcano: buena parte de la historiografía actual utiliza el 4 de agosto de 1526, aunque existen documentos y estudios que sitúan el fallecimiento unos días después.
Esa discrepancia es un buen ejemplo de cómo debe tratarse la historia: una fecha repetida muchas veces no elimina automáticamente la existencia de testimonios divergentes.
Una expedición extraordinariamente dura
La armada había partido de La Coruña el 24 de julio de 1525 con siete naves y alrededor de 450 hombres. Tempestades, naufragios, separación de barcos, enfermedades y una navegación extremadamente exigente fueron reduciendo la expedición.
Elcano había perdido la Sancti Spiritus al intentar atravesar el estrecho de Magallanes y pasó después a la Santa María de la Victoria. A bordo viajaba también el joven Andrés de Urdaneta, que acabaría convirtiéndose en una figura fundamental de la navegación española.

Del desastre al tornaviaje
La expedición consiguió alcanzar las Molucas, pero a un coste enorme. La disputa con Portugal por las islas de las Especias terminaría encauzándose mediante el Tratado de Zaragoza de 1529.
La experiencia acumulada por Urdaneta durante aquellas navegaciones no fue inútil. Décadas después desempeñaría un papel decisivo en el establecimiento del tornaviaje, la ruta de regreso desde Asia hacia América a través del Pacífico norte. Esa conexión sería fundamental para las comunicaciones transpacíficas durante siglos.
El testamento: Elcano más allá del héroe
El testamento de Elcano resulta especialmente valioso porque permite observar al personaje fuera de la imagen monumental del primer circunnavegante. En sus últimas voluntades aparecen obligaciones económicas, disposiciones religiosas, familiares y personas de su entorno.
Entre ellas figura una hija en Valladolid, lo que ha generado investigaciones posteriores sobre su identidad y descendencia. Como ocurre con otros detalles biográficos del siglo XVI, conviene diferenciar lo que aparece literalmente en el documento de las reconstrucciones realizadas posteriormente por los historiadores.
La distinción entre documento e interpretación forma parte también de la guía de lectura crítica de la información. Aplicarla a una biografía histórica ayuda a explicar qué respalda cada fuente y qué sigue siendo una hipótesis.
Qué podemos afirmar
La muerte de Elcano no necesita una explicación espectacular para resultar fascinante. Murió durante una de las expediciones más difíciles de la navegación europea, después de atravesar condiciones extremas y en medio de una elevada mortalidad entre sus compañeros.
La intoxicación por ciguatera ofrece una hipótesis interesante y respaldada por indicios históricos, especialmente por el episodio de la picuda relatado por Urdaneta. El escorbuto y las condiciones generales de la travesía siguen formando parte del debate.
La conclusión más rigurosa es, por tanto, menos rotunda que el antiguo titular de este artículo pero históricamente más interesante: sabemos bastante sobre los últimos días de Elcano, pero no lo suficiente para afirmar con certeza médica qué provocó su muerte.
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