El 28 de agosto de 2026, Noruega cerró una etapa histórica. El rey Harald V murió a los 89 años en el Rikshospitalet de Oslo a las 06:35. Su hijo le sucedió inmediatamente como Haakon VIII e Ingrid Alexandra pasó a ser princesa heredera. La Casa Real confirmó además que el funeral se celebrará el 9 de septiembre a las 13:00 en la catedral de Oslo.
La sucesión llega en un momento de duelo nacional, pero también de transición para una monarquía que conserva un importante respaldo social mientras afronta un escrutinio creciente sobre algunos miembros de la familia real.
Harald V: 35 años como rey de Noruega
Harald V accedió al trono en 1991 tras la muerte de su padre, Olav V. Nacido en 1937, fue el primer príncipe noruego nacido en el país en más de cinco siglos. Su infancia estuvo marcada por la Segunda Guerra Mundial y el exilio de la familia real durante la ocupación nazi.
Durante sus 35 años como monarca, Harald proyectó una imagen de continuidad y modernización. Su reinado quedó asociado a mensajes de tolerancia, unidad nacional y apertura, además de a una elevada popularidad personal. También descartó reiteradamente abdicar y defendió la idea de ejercer como rey durante toda su vida.

Noruega despide a Harald V
Durante el fin de semana posterior a su muerte, miles de personas acudieron a iglesias, catedrales y espacios públicos para recordar al monarca. Flores, velas y mensajes se acumularon frente al Palacio Real de Oslo, mientras el país entraba oficialmente en periodo de duelo.
El féretro fue trasladado al Palacio Real y la Casa Real anunció que el funeral tendrá lugar el miércoles 9 de septiembre en la catedral de Oslo. Después será trasladado en procesión hasta la fortaleza de Akershus, donde Harald V será enterrado en el mausoleo real.
Haakon VIII: «Todo por Noruega»
Haakon VIII asumió la Corona inmediatamente tras la muerte de su padre. En su primer discurso como rey rindió homenaje a Harald y adoptó como lema «Todo por Noruega», una fórmula vinculada históricamente a la monarquía noruega.
Actualización del 1 de septiembre de 2026: Haakon VIII ha prestado juramento ante el Storting. El repaso de actualidad del 1 de septiembre amplía esta noticia y distingue el acto parlamentario de la controversia durante el traslado del féretro.
Su esposa es ahora la reina Mette-Marit e Ingrid Alexandra, hija mayor del matrimonio, se ha convertido en princesa heredera y primera en la línea sucesoria.
Una monarquía que llega al relevo bajo escrutinio
El nuevo rey no empieza desde cero. En los últimos años, la familia real ha afrontado controversias que han afectado a su imagen pública. Entre ellas se encuentran las revelaciones sobre los contactos mantenidos en el pasado por Mette-Marit con Jeffrey Epstein, la situación judicial de Marius Borg Høiby —hijo de Mette-Marit y no miembro oficial de la Casa Real— y las controversias relacionadas con la princesa Marta Luisa y Durek Verrett.
Estos episodios forman parte del contexto que recibe Haakon VIII, pero conviene distinguir entre las responsabilidades individuales de cada persona y la valoración de la institución en su conjunto.
Mette-Marit y el caso Epstein
La relación pasada de Mette-Marit con Jeffrey Epstein ha sido uno de los asuntos que más atención pública ha generado. Se conocieron contactos posteriores a la condena de Epstein por delitos sexuales y la propia Mette-Marit expresó posteriormente su arrepentimiento por aquella relación.
La cuestión es políticamente relevante por su posición institucional, pero no convierte a Mette-Marit en responsable de los delitos de Epstein. La crítica debe centrarse en las decisiones y contactos documentados y no extenderse más allá de lo que permiten las pruebas disponibles.
Marius Borg Høiby y la presión sobre la familia
Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit de una relación anterior, fue condenado en 2026 a cuatro años de prisión después de que un tribunal de Oslo lo declarara culpable de 34 de los 40 cargos examinados, entre ellos dos delitos de violación y violencia doméstica.
Høiby no pertenece oficialmente a la Casa Real. Su caso ha tenido, sin embargo, una enorme repercusión mediática debido a su relación familiar con la reina y el nuevo monarca.
Apoyo a la monarquía y confianza pública
Los sondeos realizados antes de la muerte de Harald mostraban que el apoyo a la monarquía continuaba siendo mayoritario, aunque había descendido respecto a años anteriores. Esa diferencia es importante: una caída de popularidad no equivale automáticamente a un rechazo mayoritario de la institución.
Haakon VIII tendrá que gestionar precisamente esa tensión entre continuidad y renovación. La transparencia, la separación entre funciones institucionales y controversias familiares y la capacidad para mantener la confianza pública probablemente marcarán los primeros años de su reinado.

Ingrid Alexandra: comienza también una nueva etapa
La sucesión convierte a Ingrid Alexandra en princesa heredera. Su posición representa un cambio generacional importante y la sitúa como futura continuadora de una monarquía constitucional en la que el soberano desempeña fundamentalmente funciones representativas.
El relevo, por tanto, no afecta únicamente a Haakon. También comienza la preparación institucional de la siguiente generación.
El peso histórico del nombre Haakon
El nombre del nuevo rey conecta con Haakon VII, primer monarca de la Noruega independiente moderna desde 1905 y una figura central de la resistencia nacional durante la ocupación alemana.
Haakon VII rechazó colaborar con el régimen impuesto durante la invasión y encabezó desde el exilio la continuidad institucional noruega. Esa memoria explica parte del peso simbólico que tiene el nombre elegido por el nuevo monarca.
Una nueva etapa para Noruega
La muerte de Harald V no es únicamente un cambio de jefe de Estado. Termina un reinado de 35 años y comienza una etapa en la que Haakon VIII deberá construir su propia relación con la sociedad noruega.
El duelo de estos días muestra que Harald conservaba un vínculo considerable con la población. Para su sucesor, el desafío será transformar ese legado heredado en confianza propia.
La primera gran cita será el funeral del 9 de septiembre. Después comenzará realmente el tiempo político e institucional de Haakon VIII.
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